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La historia de los monjes trapenses

agosto 14, 2015

Loa trapenses, conocidos formalmente como la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, son una orden católica romana, cuya historia tiene cientos de años.

Los monasterios de los monjes y monjas trapenses están afiliados a la familia cisterciense más grande, cuyo origen se remonta a finales del siglo XI. En 1908, Santos Roberto, Alberico y Esteban fundaron el monasterio de Citeaux a las afueras de Dijon, Francia, con el propósito de actualizar las formas institucionales de la vida monástica y regresar a un seguimiento más estricto de la Regla de San Benito.

La Regla de San Benito, escrita en el siglo VI, traza las expectativas de los monjes y monjas trapenses, con énfasis en la pobreza auténtica y simplicidad en la liturgia, el trabajo manual y la no participación en los asuntos seculares. La regla dicta la vida del día a día de los trapenses, incluyendo tanto la reflexión espiritual y la observancia así como un equilibrio entre el trabajo, la lectura y el estudio.

A lo largo de la historia de los trapenses se produjeron algunas reformas adicionales, incluyendo una cerca de Normandía, Francia, durante el siglo XVII dirigida por el Abad de la Trapa con la esperanza de regresar al público más puro de la Regla de San Benito. Es así como nació el nombre de “trapense” (Trappist).

Hoy en día, si bien ha habido un aumento en los monasterios trapenses de todo el mundo, el número total de monjes y monjas de la Orden ha ido disminuyendo. Sin monjes trapenses, no hay cervecerías trapenses, y sin cervecerías trapenses, no hay cerveza trapense.

La cerveza es una de una de las mercancías trapenses más conocidos, es utilizada para apoyar al monasterio y financiar sus obras de caridad. Es importante tener en cuenta que la producción de cerveza no tiene la intención de obtener una ganancia, sino de generar ingresos que se pueden utilizar para financiar al monasterio y la comunidad local.

Se cree que la cerveza se elaborada en los monasterios desde el siglo VI. En su historia más antigua, la cerveza trapense actuó como una forma de agua potable. Finalmente, la cerveza trapense se hizo en escalas más grandes con la intención de compartirla fuera de los muros del monasterio. En muchos casos, e incluso aún hoy en día, muchas cervezas trapenses se deben comprar en los terrenos de la fábrica de cerveza trapense o en los mercados cercanos. Algunos incluso dicen que los cerveceros trapenses iniciaron la difusión de su conocimiento de los procedimientos de elaboración de cerveza para ayudar a impulsar el crecimiento de las empresas cerveceras seculares comerciales.

Pero a pesar de la importancia de la cerveza en la comunidad trapense, es importante tener en cuenta que los monjes siempre ponen primero la religión por sobre todo lo demás, incluso sobre la cerveza. En otras palabras, siempre es “una abadía con una fábrica de cerveza, y no al revés.” Las cervezas producidas en cervecerías trapenses tienen la intención de nutrir a los monjes y sus visitantes, así como apoyar las necesidades financieras del monasterio y sus esfuerzos de caridad.

En muchos casos, los monjes de un monasterio no tienen el tiempo para dedicarse tanto a la Regla de San Benito y también al funcionamiento una fábrica de cerveza, por lo que no es raro que un monje sea designado para supervisar las operaciones de elaboración de la cerveza, pero las tareas diarias de la cervecería son asumidas por personal contratado.

Con el fin de evitar que las empresas comerciales que no son trapenses usen el nombre de trapense, ocho abadías trapenses se reunieron y formaron la Asociación Internacional Trapense (ITA, por sus siglas en inglés) en 1997. Para llegar a ser un miembro de la ITA, las abadías deben pasar por una aplicación y un periodo de evaluación rigurosa.

La siguiente lista, son todos los criterios que se deben de seguir para formar parte de la ITA:

– La cerveza debe ser elaborada dentro de los muros de un monasterio trapense, ya sea por los propios monjes o bajo su supervisión.
– La cervecería debe ser de importancia secundaria en el monasterio y debe dar testimonio de las prácticas comerciales propias de una vida monástica.
– La cervecería no está destinada a ser una empresa con fines de lucro.
– El ingreso cubre los gastos de vida de los monjes y el mantenimiento de los edificios y terrenos. Lo que queda se dona a la caridad para el trabajo social y para ayudar a las personas necesitadas.

Por si pensaban que todas las cervezas y cervecerías trapenses en verdad lo eran, he aquí varias buenas razones para volver a plantear esa pregunta.

¡Felices tragos, salud!

Arte Líquido.